Tu voz. Esa voz que me hace temblar, ese sonido que me hace estremecer, ese canto divino que me hace saber que eres mío y lo serás por siempre. Con tus palabras me llevas a otro mundo de fantasías donde nada puede herirme, siquiera tocarme, ya que el poder que ejerces sobre mi, al hablar, me hace indestructible.
Tu aroma. Esa esencia que me droga, que me lleva a la locura como el éxtasis, que me da ganas de comerte a besos, que me da ganas de entregarme por completo, en cuerpo y alma, a la lujuria que me corroe.
Tus caricias. Con tus manos recorres mi cuerpo, descubres cada centímetro de mi y siento que tus dedos me tocan como si yo fuera un piano, un violín o un arpa. Sabes los lugares que hacen que me enamore de ti, y los tocas con semejante delicadeza cual flor en pleno verano.
Tu sabor. Ese dulzor que siento al besarte, ese dulzor magnético que me hace diabético y esquizofrénico. El sabor de tus labios me transporta a lo más íntimo de mi ser y me hace sentir que eres mío y yo soy completamente tuyo.
Deseos, amor, pasión, lujuria, sexo; y tú. Desde el fondo de mi corazón sé que estamos juntos en esto, que somos dos contra el mundo, y que siempre que nos tengamos el uno al otro, esto durará hasta el final de nuestros tiempos. Eres una persona capaz de volverme loco, capaz de hacerme salivar como un niño en una tienda de dulces, capaz de hacer que mi cuerpo se estremezca y se emocione con tu tacto, capaz de hacerme sentir amado.
Te amo como el viento ama a los árboles, o tal vez, como el mar a la arena. Te amo por ser tú, con tus defectos y tus virtudes, con esas pequeñas cosas que me hacen odiarte y esas grandes cosas que me hacen feliz, con todo eso que me haces sentir, hoy, mañana y siempre, que tu eres para mí.
Te amo, nunca lo olvides.
Carta de amor al hombre de mi vida. No te conozco aún, pero quiero que sepas lo que siento, ya que algún día te lo demostraré. Te amo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario